Cultura y Entretención / La Tercera / Por Denisse Espinoza

Ricardo Maffei

Pintor Realista

“Creo que he logrado ser  distinto a Claudio Bravo”

Discípulo del artista fallecido en el 2011, Maffei  heredo la técnica, pero no los temas. Hasta el 9 de febrero expone en Nueva York bodegos hechos en  pastel sobre papel.

Ser aburrido es algo que preocupa al pintor Ricardo Maffei (58) y lo repite varias veces en la entrevista. El peligro de serio, sin embargo, es inminente cuando se esta acostumbrado a pintar, como si fueran fotos, bodegones con elementos tan insulsos  como un trozo de cemento o un vaso de agua, Maffei combate el aburrimiento con esmero, por eso puede demorar hasta dos días en armar una escena antes de pintarla. “Ocupo solo dos o tres elementos  para no saturar el cuadro, pero si estos no los colocas bien pueden resultar muy aburridos”, dice.

Aunque, tal dificultad  es más bien una opción: hace varios años que el artista desterró la belleza tradicional  de sus pinturas. “Podría pintar un florero o unas telas finas, pero me parece fácil y aburrido. Son elementos simples que pasan inadvertidos a las personas los que me interesan. Lograr  extraer belleza de eso, a través del soporte, es mi desafío” dice Maffei.

A mediados de los 90 partió la consolidación de su carrera, con exitosas muestras en España  y sobre todo en EE.UU., que surgieron al mismo tiempo que daba su paso más difícil: Luego de años de trabajar  al alero de su maestro, el pintor Claudio Bravo, fallecido en junio de 2011, se alejo de él para alcanzar un sello propio. “Mi técnica es muy parecida a la de él, lo que hago es diferenciarme en los temas. Alguien que no es tan experto puede encontrarnos iguales, pero no es así. Creo que he logrado ser distinto a Claudio Bravo”, afirma.

Hasta el 9 de febrero, Maffei da prueba de su lenguaje personal  a través de 11 cuadros de su última producción en la prestigiosa galería  Marlborough de Nueva York, donde ya lleva cinco exposiciones individuales. Se trata de una serie de dibujos  en pastel de sus ya habituales naturalezas muertas, donde un trapo sucio o unos potes  de plásticos chorreados de pintura son los protagonistas.

¿Como llego a pintar estos elementos cotidianos?

Descubrí estos potes de plásticos en el taller de un amigo y le pedí que me los regalara. Los encontré sumamente atractivos, sentí que podía sacarles partido a estos objetos humildes. No puedo pintar bodegones como lo hacían los flamencos de 1600. Es importante lograr ser reconocible y al mismo tiempo darle un toque contemporáneo a la obra.

¿En ese sentido le costó alejarse de la sombra de Claudio Bravo?

Me aleje porque sentí que me estaba pareciendo mucho a él incluso en los temas. Hasta hoy es inevitable que nos comparen. Los dos somos chilenos, fuimos amigos, él fue mi maestro y compartimos la misma técnica. Pero deje de verlo hace más de 15 años, hablamos por teléfono a veces, pero él no era muy dado a eso. El cortó  su relación con Chile cuando vendió su casa en el sur.

Maffei  tenía 22 años cuando vio por primera vez una pintura de Bravo publicada en un diario. Le asombró el parecido que tenía con la realidad. Así llegó a estudiar con el maestro de Bravo, Miguel Venegas Cifuentes, y luego con el propio pintor en España y en Marruecos.

¿Nunca  ha pensado en dejar la pintura realista?

En mis últimas obras he coqueteado con la abstracción con esos fondos chorreados, llenos de manchas y pedazos de maskintape. Me gusta  la pintura realista pero es reconocible para el público. Me parece sospechoso eso de tener que entender el discurso del artista primero para entender la obra; para mí la obra tiene que poder hablar por sí misma. Como decía Bacon, lograr que llegue de un golpe al sistema nervioso central.